Dirigida por Pedro Salazar. Se presenta en el Teatro Libre de Chapinero los jueves, viernes y sábados hasta el 31 de julio. Los jueves en el Teatro Libre son 2x1.
Debo confesar que no soy fan del teatro. De hecho el número de obras de teatro a las que he ido en mi vida creo que podrían fácilmente contarse con mis dos manos, y les mentiría si dijera que no prefiero la omnipresencia y la capacidad de rapidez y cambio del cine. Por eso tal vez no hubiera ido a ver “Pillowman” si en su afiche publicitario no hubiera leído “de Martin McDonagh”. Yo sabía que ese nombre lo había visto en alguna parte, y cuando llegué a la casa a buscarlo, supe que tenía que ver la obra. El escritor de “Pillowman” resulta ser el escritor y director de la que, en mi poco humilde opinión, es la mejor película de 2008: “In Bruges”. Ésta, que fue su ópera prima, vino dos años después de haber ganado el Oscar a Mejor Cortometraje con “Six Shooter”, el cual vi unos días antes de ir a “Pillowman”.
La obra narra la historia de Katurian (Andrés Parra, el de “La Pasión de Gabriel”), un escritor de cuentos al que sólo le han publicado uno, y que es acusado del asesinato de tres niños que han muerto de la misma forma que lo han hecho unos niños en sus cuentos. El escritor tiene un hermano retrasado mental a quien sus padres maltrataban cuando niño y cuyos gritos nocturnos sirvieron para darle un toque macabro y oscuro a sus historias.
Es una comedia negra, como todo lo de McDonagh, con unos personajes que sostienen dinámicas discusiones y con un ritmo constante que hace que se pasen muy rápido las dos horas y media que dura. De comedia no tiene tanto como esperaba después de ver “In Bruges”, no se si quizás la traducción y adaptación la haya afectado, pero en algunas partes me pareció que se recurría a la enunciación de groserías para efectos cómicos, una práctica muy usada en el cine colombiano que me parece que le quita valor a la obra. Algunas formas de crear comedia también son repetidas incesantemente y pueden llegar a cansar.
Lo que más me gustó de la obra fueron los cuentos de Katurian, todos son muy originales y se veían espectaculares en mi cabeza, imaginándomelos mientras los contaban. Las actuaciones son muy acertadas, en especial la de Felipe Botero (el protagonista de “Bluff”), y hay unas escenas memorables. Como buenas comedia negra que es, logra pasar con facilidad del shock de una tragedia a una carcajada que se ríe de la muerte y la violencia. En últimas es una buena obra que recomiendo aunque no sea la mejor de las pocas que he visto.
Puntaje: 6.8/10
Nota al pie 1: Agradecimiento público al Círculo de Experiencias de El Espectador/Shock/Cromos que no sólo me dio 25% de descuento en las entradas a “Pillowman” sino que también me invitó hace poco a un stand-up comedy de Luz Amparo Álvarez
Nota al pie 2: Esta obra fue el estreno oficial de mis nuevas gafas para mi miopía de -0.5 en cada ojo, agradecimiento público a ellas con las que pude delimitar bien los bordes de los actores y objetos en escena.
Nota al pie 3: Disculpa pública a @MALKORSAKOV con quien había quedado de ir a ver “Pillowman”. Mis papás me invitaron.
Nota al pie 4: Un disparo en escena me hizo saltar de la silla y me dejó un dolorcito de cabeza que ha venido creciendo con los minutos y que casi no me deja terminar este post.

